Mientras buscaba escenarios de filmación en México para su película Apocalypto, Mel Gibson se encontró con una situación casi apocalíptica en el sur de México: la destrucción causada por el huracán Stan.
La tormenta se abatió sobre los Estados mexicanos de Chiapas y Veracruz en octubre de 2005, dejando tras de sí 15 personas muertas y 370 mil desplazadas, según cifras de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCAH).
Gibson se reunió con el presidente mexicano Vicente Fox, a quien le aseguró que donaría un millón de dólares para ayudar a reconstruir las áreas devastadas, pero que efectuaría dicha donación a través de La Fundación Rotaria de Rotary International.
"Gibson y su esposa pensaron que al canalizar la donación por intermedio de Rotary, los fondos serían distribuidos de manera responsable”, comenta Clare Short, Past Gobernador del Distrito 5260 y socio del Club Rotario de Tarzana Encino.
Tras la contribución de Mel Gibson, la Fundación estableció un comité para ayudar a los damnificados por el huracán, con estructura similar a la de los comités nacionales instaurados tras el maremoto de Asia Meridional, a fin de supervisar las tareas de reconstrucción. Frank J. Devlyn, presidente del Consejo de Fideicomisarios de la Fundación, encabeza este comité y el ex director de RI Francisco Creo cumple funciones de asesor.
Los clubes rotarios de las regiones afectadas colaborarán con dicho comité para localizar a las personas que padezcan necesidades más urgentes.
Devlyn mantiene reuniones con una organización no gubernamental que se especializa en viviendas de bajo costo, a fin de procurar ayuda en esta materia específica. Al establecer la modalidad de copatrocinio, se aportarían fondos paralelos a los contribuidos por Mel Gibson, con lo cual las viviendas para los damnificados podrían construirse por el 50% menos de su costo en el mercado inmobiliario.
"El gobierno mexicano, por su parte, suministrará los terrenos y los servicios, entre ellos, electricidad y drenaje, como parte de esta singular colaboración. También construirá una escuela y una clínica en las inmediaciones del nuevo asentamiento”, explica Devlyn.
Para que cada beneficiario asuma un verdadero sentido de pertenencia y responsabilidad, se le solicitará que aporte una pequeña suma de aproximadamente el 10% del valor comercial de cada unidad residencial.
Por Vanessa Glavinksas y Vukoni Lupa-Lasaga
Noticias de Rotary International
11 de abril de 2006 |